Las tiendas online, aparte de valerse de los productos bancarios tradicionales que están asociados a sus cuentas para empresas, en determinados momentos (o incluso de forma permanente), pueden precisar de recursos de financiación adicionales.

Así que, vamos a repasar las principales alternativas de financiación de las que pueden echar mano los rectores de una tienda online, antes y después de que esta se encuentre en funcionamiento.

Financiación de una tienda online en funcionamiento

En este caso, el gran problema a la hora de obtener financiación es que el activo principal de una tienda online suele ser, precisamente, su propia plataforma web de e-commerce. Y este es un activo cuyo valor real de mercado y su potencial valor futuro son difícilmente evaluables por las entidades bancarias, muy especialmente cuando el comercio online no cuenta con una dilatada trayectoria comercial anterior.

Esto dificulta enormemente la concesión de préstamos y de líneas de crédito porque, salvo en los casos de establecimientos virtuales muy reconocidos, el valor que una plataforma web tiene para un banco es próximo a cero.

Entonces, ¿cómo financiar las adquisiciones de los bienes que se venden exclusivamente a través de una plataforma de e-commerce? ¿Cómo disponer de músculo financiero para afrontar un proceso de expansión para el que se necesita invertir una respetable suma de dinero?

Pues lo cierto es que para la mayoría de los titulares de este tipo de negocios, salvo que dispongan de garantías personales, la solución se encuentra fuera del circuito bancario tradicional. Conozcamos las principales opciones:

Crowdlending

Esta modalidad financiera no debe confundirse con el crowdfunding, del que hablaremos más adelante. La financiación la otorgan, a título individual, varios prestamistas privados que se implican con capitales elevados. La rentabilidad la obtienen, al igual que los bancos, a través de la aplicación de un tipo de interés determinado.

Se trata de una opción ágil, rápida y menos exigente en cuanto a solvencia que el tradicional préstamo bancario.

Equity crowdfunding

Este sistema de financiación es similar al anterior. La diferencia es que el apoyo financiero se presta a cambio de un determinado porcentaje del capital social de la empresa que obtiene la financiación.

Es muy interesante, porque los inversores tienen mucha capacidad financiera y se implican activamente en el proyecto, algo que siempre es beneficioso en los procesos de expansión.

Crowdfunding

Reservamos el último puesto de las modalidades de financiación colectiva para el crowdfunding. A esta clase de financiación se accede a través de plataformas web especializadas. Los potenciales inversores son decenas de miles de personas que efectúan aportaciones mínimas.

Lo más habitual es que su beneficio consista en la obtención de bienes o servicios comercializados por la tienda online, cuyo valor de mercado es superior al de la aportación realizada.

También puede plantearse la operación en forma dineraria. Por ejemplo, por cada 25 euros invertidos, la empresa devuelve 30 en el plazo de 12 meses.

Es una fórmula que generalmente solo permite obtener capitales muy bajos. No obstante, existen casos puntuales, pero bien documentados, de negocios virtuales que han obtenido cifras de escándalo mediante el crowdfunding.

Business angels

También son inversores privados, pero en este caso prefieren financiar en solitario. Les encantan los proyectos tecnológicos, caso de las tiendas online y de los negocios de prestación telemática de servicios.

En los organismos de ayuda al emprendimiento de todas las comunidades autónomas existe un departamento cuya misión es poner en contacto a los emprendedores con los business angels.

Sociedades de capital riesgo

Se trata de fondos de inversión dirigidos por profesionales especializados que trabajan, a sueldo o a comisión, para los inversores. Asumen grandes riesgos financieros, siempre a cambio de participaciones empresariales.

El objetivo de estos fondos es que el valor de la empresa suba rápidamente, tras lo que proceden a vender sus participaciones con altos beneficios. Por eso, se implican muy activamente en la viabilidad y el crecimiento de las iniciativas que financian.

Financiación de la propia plataforma de e-commerce: el Kit Digital

Y ahora vamos al otro caso: el de quien desea potenciar o expandir un negocio mediante la puesta en marcha de una tienda online.

La situación es, salvando las distancias, la misma del caso anterior. Si no hay garantías personales del interesado, o el negocio presencial en funcionamiento no es altamente rentable, el valor de la idea para el banco también es próximo a cero.

En este caso, se dispone de un recurso financiero totalmente gratuito. Y es que resulta que, a fecha de hoy, en España es posible montar una tienda online sin ningún coste. Esta situación se prolongará, en principio, hasta el próximo 31 de diciembre de 2024.

Hablamos del Kit Digital, una iniciativa estatal mediante la que se pretende fomentar la digitalización de las pymes españolas. Este Kit Digital gratuito es accesible para cualquier trabajador autónomo o pyme cuyo domicilio fiscal esté ubicado en España.

A modo de ejemplo, los solicitantes del Kit Digital pueden obtener, en función de su facturación y número de empleados:

  • Hasta 2000 euros, invertibles en el desarrollo de portales web y su posicionamiento en buscadores.
  • Hasta 2000 euros, invertibles en sistemas de e-commerce.
  • Hasta 2500 euros, invertibles en sistemas de gestión de redes sociales.
  • Hasta 4000 euros, invertibles en sistemas analíticos inteligentes.
  • Hasta 6000 euros, invertibles en sistemas de ciberseguridad y comunicaciones seguras
  • Hasta 12 000 euros, invertibles en herramientas y servicios de oficina virtual.

Aclaramos que los importes concedidos no se entregan directamente a los interesados. Estos deben elegir un proveedor de servicios adherido al programa Kit Digital.

Cada proveedor autorizado del Kit Digital tiene la obligación de exhibir públicamente en su portal web los precios de todos sus productos y servicios.

El interesado escoge los servicios que le interesan, hasta el tope máximo de la ayuda. Puede superar el tope de la ayuda, pero en tal caso habrá de abonar la diferencia de su propio bolsillo. Lo mejor del Kit Digital es que, además de financiar un e-commerce, el titular de cualquier pyme puede optar por un sinfín de alternativas para digitalizar su negocio.

Además, basta con usar el buscador para localizar en el instante a miles de proveedores adheridos al programa. Por tanto, existe una competencia poco menos que feroz, lo que se traduce en que los clientes extraen todo el rendimiento posible a las cantidades disponibles en su Kit Digital.

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