En eCommerce, conseguir una venta es solo una parte del proceso. Desde que el cliente pulsa el botón de compra comienza una carrera interna para localizar el producto, preparar el pedido, embalarlo y dejarlo listo para su expedición. Cuanto mayor es el volumen de ventas, más difícil resulta mantener estos procesos bajo control.
Por eso, la automatización de almacenes está adquiriendo cada vez más importancia. La robótica permite sustituir determinadas tareas manuales y repetitivas por procesos automatizados, pero su verdadero interés está en conseguir que toda la operativa sea más rápida, predecible y escalable.
El almacén también forma parte de la experiencia de cliente
Cuando hablamos de mejorar la experiencia de compra solemos pensar en la velocidad de la web, el proceso de checkout o la atención al cliente. Sin embargo, una parte importante de esa experiencia sucede después de realizar el pedido.
Prometer una entrega en 24 o 48 horas exige que el almacén sea capaz de responder. De poco sirve optimizar el transporte si preparar un pedido requiere demasiados desplazamientos, existen errores de picking o se producen acumulaciones en determinados momentos del día.
La automatización logística busca precisamente reducir estas fricciones y hacer que el flujo entre la recepción del pedido y su expedición sea mucho más eficiente.
¿Dónde puede intervenir la robótica?
No existe una única forma de robotizar un almacén. La solución depende del catálogo, el número de pedidos, las dimensiones de los productos y la propia organización logística.
Entre las tareas que pueden automatizarse se encuentran el desplazamiento de mercancías dentro del almacén, la clasificación, el almacenamiento y recuperación de productos o determinados procesos relacionados con la preparación de pedidos.
Esto permite reducir desplazamientos innecesarios de los operarios y dedicar el trabajo humano a tareas en las que aporta más valor.
Más velocidad sin depender únicamente de aumentar plantilla
Uno de los problemas de un eCommerce en crecimiento aparece cuando el número de pedidos aumenta más rápido que la capacidad del almacén. Incorporar más personas puede resolver temporalmente el problema, pero no siempre corrige las ineficiencias del proceso.
Es en este punto donde empresas especializadas en automatización industrial como Rivas Robotics entran dentro del ecosistema tecnológico que permite analizar qué procesos pueden robotizarse y cómo integrarlos en una operativa existente.
La cuestión no es automatizar por automatizar. Antes hay que identificar dónde se producen los cuellos de botella y valorar qué tareas tienen suficiente volumen y repetitividad para que la automatización tenga sentido.
El impacto sobre los costes logísticos
La velocidad es importante, pero no es la única variable. Una operativa eficiente también debe controlar el coste de preparar cada pedido.
La robotización puede ayudar a reducir errores, recorridos innecesarios y tiempos improductivos. Además, permite aprovechar mejor el espacio disponible y gestionar mayores volúmenes sin que los recursos necesarios tengan que crecer exactamente al mismo ritmo que las ventas.
Para valorar la rentabilidad de un proyecto de automatización conviene analizar indicadores como el coste de preparación por pedido, pedidos procesados por hora, porcentaje de errores, tiempo medio desde la compra hasta la expedición y capacidad máxima del almacén.
Los picos de demanda ponen a prueba la logística
Black Friday, Navidad, campañas promocionales o determinadas fechas comerciales pueden multiplicar los pedidos en pocos días. Es precisamente en estos periodos cuando los procesos manuales muestran con mayor claridad sus limitaciones.
Un sistema automatizado puede absorber mejor determinadas variaciones de volumen y ayudar a mantener tiempos de preparación más estables. Para una tienda online, esto también facilita realizar campañas comerciales sin que un aumento de ventas termine generando retrasos, errores o una mala experiencia posterior.
Automatizar con criterio
La robotización logística no es necesariamente el punto de partida para cualquier tienda online. Antes de invertir en tecnología hay que conocer bien los procesos, detectar ineficiencias y determinar dónde se encuentra realmente el límite de capacidad.
Cuando el volumen lo justifica, la automatización puede convertirse en una pieza importante de la estrategia de crecimiento. El objetivo final no es tener un almacén lleno de robots, sino conseguir que cada pedido recorra el camino desde la compra hasta la expedición de la forma más rápida, fiable y rentable posible.